El otro día comí en el Jenny’s por primera vez. El Jenny’s es un bar de aquellos con asientos de plástico verde atornillados al suelo (no sea que a alguien le de por robarlos) y cuadros de cat burgers colgados en la pared. Sirven Full English Breakfast en todas sus variedades, fish and chips, hamburguesas y demás.
Lo que me llamó la atención fue ver en la carta ‘Spanish Omelette’. No lo dudé ni un segundo, ¿Sería ese el día en que por fin comería tortilla de patatas en Londres? Os voy a ahorrar el suspense porque no, ese no iba a ser el día. Esto es lo que me sirvieron:

Una tortilla/crepe con relleno no identificado!

Atención: Pimientos! Champiñones! Cebolla! Queso! ¿Pero qué invento es éste? Una amiga me dijo que aquí la tortilla española siempre la han hecho así y que le debieron poner ese nombre porque (ai ai ai) ‘tiene los mismos ingredientes que la paella’.
Pasado el shock inicial me decidí a probar esa ’spanish omelette’. Mmm… es lo mejor que he comido aquí en meses! Nada que ver con la tortilla de patatas de mi madre pero igualmente buena. Me he hecho fan y volveré al Jenny’s a por otra pronto!. Es difícil explicarlo, creo que tendreis que venir y probarla vosotros mismos.
Me quedé pensando en la omelette todo el viaje de bus de vuelta a Capilla Blanca mientras cruzaba el Támesis por el puente de Blackfriars y tiraba al este por Liverpool Street Station. Las patatas, la cebolla dorada en su punto, el huevo que se queda crudito por dentro…claro que echo en falta esas tortillas pero la verdad es que la omelette también tiene lo suyo, es diferente y eso también es bueno, no?. Aquí en Londres y allí en Barcelona.
Quizá llegará el día en que me harte de omelettes pero de momento me gustan, me quedo.


